El cara y sello de la crisis hídrica en Chile y sus desafíos

Dada la situación hídrica del país, es importante que las empresas y organizaciones sean parte de la solución para que crezcan de manera sostenible, lo que implica un desafío en el consumo responsable de agua.

Un 76% de la superficie chilena está afectada por sequía y suelo degradado, menciona Ulrike Broschek, líder de Escenarios Hídricos 2030. Esto sumado a 101 comunas con decreto de escasez hídrico por datos del Ministerio de Obras Públicas, nos demuestran el dramático escenario al cual nos enfrentamos como país.

Si bien, la crisis hídrica es un fenómeno que está impactando al planeta en general, Chile se ha visto afectado por la denominada Megasequía. Por lo que el país suma siete de los nueve criterios de vulnerabilidad ante el cambio climático identificados por la ONU, lo que se traduce en un alto riesgo.

A pesar de que en el Estado existen 43 instituciones que tienen atribuciones para incidir sobre la gestión del recurso hídrico, no se existe claridad de cómo se gestionará. Bajo este marco, se ha identificado una falta de coordinación y continuidad que permitan avanzar hacia la denominada Transición Hídrica.

Daniela Corvalán, directora de Medioambiente de Proyecta Impacto, empresa especializada en sostenibilidad, explica que “si bien es una situación que en parte se explica por fenómenos de variabilidad natural, esta se ha visto agravada e intensificada por el factor antropogénico. Esto está impactando cultivos, crianza de animales y la industria en general, viéndose amenazado el uso de agua con fines productivos”.

Razón por la que la experta declara el importante rol que juegan las empresas a la hora de revertir esta situación, por esto señala que “es esencial que las empresas puedan medir su Huella de Agua ya que el hacerlo, les permite gestionar un recurso vital para sus procesos y esencial para la comunidad”.

Para promover esta responsabilidad empresarial de gestión de recursos hídricos, nace el Certificado Azul del programa “El Agua nos Une”, impulsado por la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático del Ministerio de Economía junto a Fundación Chile. Corvalán agrega que esta certificación “promueve que las empresas empiecen a medir y gestionar su uso y consumo de agua y busca entregar un reconocimiento para aquellas que miden su huella de agua y buscan implementar proyectos de eficiencia hídrica”.

Este programa es voluntario, pese a eso reconoce la importancia de comprometerse con las metas de sostenibilidad que plantea la ONU para el año 2030, en donde el agua pueda estar garantizada para el uso humano y que no existan personas que vean disminuida su calidad de vida producto de la sequía.

Fuente: El Mostrador

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