Desastres naturales en grandes economías ponen el foco político en el cambio climático

Alemania y Bélgica enfrentan inundaciones que han dejado al menos 190 muertos; China lidia con un fenómeno similar, mientras EE.UU. y Canadá combaten enormes incendios.


Intensas lluvias, inundaciones, temperaturas extremas e incendios han marcado las últimas semanas para varias de las principales economías del mundo y han hecho del cambio climático uno de los grandes temas de discusión en países que, hasta hace poco, lo veían como algo cierto, pero lejano.

El caso más evidente es el del oeste europeo, que quedó sumido en el caos cuando las lluvias causaron desbordes de los ríos, dejando pueblos sumergidos, casas destruidas y escombros por doquier. Alemania fue el país más afectado, con al menos 173 muertos y más de 150 desaparecidos que podrían no ser encontrados, según las autoridades. En Bélgica se han reportado 32 muertos y 18 desaparecidos.

No solo esta zona se ha visto afectada por los eventos climáticos extremos. Solo unos días antes de las inundaciones en el oeste europeo, en el noroeste de Estados Unidos —zona conocida por su clima fresco—, cientos de personas murieron por las altas temperaturas que, además, han producido decenas de incendios. El mayor de ellos, bautizado como ‘Bootleg’, que lleva ardiendo casi un mes en Oregon, alcanzó más de 1.600 km2 de extensión y amenaza a la fronteriza California, que enfrenta su propio gigantesco incendio forestal, conocido como ‘Dixie’. La gravedad de la situación llevó a Pacific Gas & Electric, la mayor compañía energética de California, a anunciar un plan para enterrar más de 16.000 km de sus líneas eléctricas. Se cree que un fallo en las líneas de esta empresa podría haber provocado el ‘Dixie’.

Canadá enfrenta sus propios incendios gigantes, uno de los cuales borró un pueblo del mapa, mientras Moscú pasa por una ola de calor que ha llevado las temperaturas al récord de 35ºC, y las inundaciones en la provincia china de Henan (centro) han dejado al menos 51 muertos y cientos de miles de evacuados. No hay certeza de que todos estos tengan que ver con el cambio climático, pero un estudio del grupo World Weather Attribution concluyó que al menos las temperaturas extremas en América del Norte no podrían haber ocurrido sin ese fenómeno.

‘Aunque no todos se ven afectados por igual, este trágico evento (las inundaciones en Europa) es un recordatorio de que, en la emergencia climática, nadie está a salvo, ya sea que viva en una pequeña nación insular como la mía o en un Estado desarrollado de Europa occidental’, dijo en un comunicado Mohamed Nasheed, expresidente de las Maldivas y miembro del Foro de Vulnerabilidad Climática.

En esa línea, representantes de 195 países se reunirán este lunes para analizar un informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU.

Medio ambiente y política

‘Debemos apurarnos. Debemos ser más rápidos en la lucha contra el cambio climático’, dijo la Canciller alemana, Angela Merkel, en una visita a la localidad de Schuld, en el estado de Renania-Palatinado, uno de los más afectados por las inundaciones. Y es que si la emergencia climática ya era uno de los temas centrales en la discusión política alemana, la tragedia que vivió el país lo ha convertido en el principal, en momentos en que los ciudadanos se alistan para elegir al sucesor de Merkel el 26 de septiembre.

‘Las inundaciones y las muertes han asustado a los alemanes, y la mayoría de ellos cree que se debe al cambio climático. No cabe duda de que el cambio climático será uno de los temas más importantes de la campaña’, dijo a ‘El Mercurio’ el politólogo de la Universidad de Colonia Thomas Jäger.

Consciente de la importancia de lo ocurrido, el candidato de la oficialista Unión Cristiano Demócrata (CDU), Armin Laschet, convocó un gabinete de emergencia en el land que preside, Renania del Norte-Westfalia, poco después de que comenzaron las inundaciones y se trasladó a la zona afectada. ‘Vamos a ayudar en todo lo que podamos’, manifestó. No obstante, uno de esos viajes, que debería haber sido para marcar el apoyo institucional a las víctimas, se convirtió en un motivo para pedir disculpas, luego de que el político alemán fuera captado riéndose, en segundo plano, mientras el Presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, se dirigía a los medios.

Laschet se disculpó, pero las encuestas ya reflejan un aparente castigo por lo ocurrido: la alianza entre la CDU y el bávaro Unión Socialcristiana (CSU) perdió dos puntos porcentuales y llegó al 28%, según un sondeo del grupo Forsa.

La misma encuesta muestra que, contrario a lo que se podría pensar, la candidata del partido ecologista Los Verdes, Annalena Baerbock, no se ha visto impulsada por la tragedia climática, pues su formación aparece estancada en 19% de las preferencias. ‘Muchos votantes consideran que los objetivos de Los Verdes son razonables, pero creen que sus ideas para alcanzarlos podrían perjudicar a algunas personas. Además, Baerbock ha perdido credibilidad debido a escándalos personales’, manifestó a este diario Jürgen Falter, analista de la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz.

Los traspiés de Baerbock, no obstante, no significan que los alemanes no estén tomando conciencia de la realidad del cambio climático. Incluso si las encuestas están en lo correcto y Los Verdes se quedan con el 19% de las preferencias, eso significaría que el partido más que duplicaría la votación que obtuvo en los comicios de 2017 (8,9%).

No es solo en Alemania: Los Verdes se quedaron con el 11,7% de los votos en las parlamentarias europeas de 2019 (4,4% más que en 2014), y ese mismo año los ecologistas finlandeses obtuvieron su mejor resultado en las legislativas (con 20 de los 200 escaños) y el Partido Verde austríaco entró al gobierno por primera vez en su historia. En 2020, su contraparte irlandesa también logró su mejor resultado histórico y formó un gobierno de coalición, con cuatro de sus miembros en el gabinete.

Haciendo eco de este interés en el tema, la Unión Europea acaba de anunciar un ambicioso plan para reducir sus emisiones de CO2 en 55% para 2030.

Fuente: El Mercurio

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