Lanzan reporte científico «La economía de la Biodiversidad»

En el inicio del reporte de la investigación, el naturalista  David Attenborough, comenta unas palabras de inicio y su visión acerca del daño ambiental y ecológico que los seres humanos hemos llevado a cabo debido a nuestra evolución y desarrollo económico.

«La economía, como imagino otras disciplinas científicas, normalmente se mueve en pasos incrementales, y siempre sin guía central. Al igual que los practicantes de otras disciplinas, los economistas trabajamos con modelos de aquellas características del mundo que queremos estudiar en detalle. Eso implica mantener todo más en el fondo lejano. Los modelos son, pues, parábolas, algunos dicen que son caricaturas, lo cual es de por supuesto su punto» comenta en el prologo de la investigación llevada a cabo por el economista Partha Dasgupta, miembro de la Royal Society y educado en la Universidad de Cambridge y Stanford.

David comienza el reporte con estas palabras para después darle paso al informe elaborado por el economista Partha:


«Nos enfrentamos a una crisis mundial. Dependemos totalmente del mundo natural. Nos proporciona cada respiración cargada de oxígeno que tomamos y cada bocado de comida que comemos. Pero actualmente lo estamos dañando tan profundamente que muchos de sus sistemas naturales están ahora al borde del colapso.

Todos los demás animales que viven en este planeta, por supuesto, son igualmente dependientes. Pero de una manera crucial, somos diferentes. Podemos cambiar no solo los números, sino la propia anatomía de los animales y plantas que viven a nuestro alrededor. Adquirimos esa habilidad, sin duda casi inconscientemente, hace unos diez mil años, cuando dejamos de vagar y construimos asentamientos para nosotros mismos. Fue entonces cuando comenzamos a modificar otros animales y plantas.

Al principio, sin duda, lo hicimos sin querer. Recolectamos los tipos de semillas que queríamos comer y las llevamos a nuestras casas. Algunos, sin duda, cayeron al suelo y brotaron la temporada siguiente. Entonces, durante generaciones, nos convertimos en agricultores. Domesticamos a los animales de manera similar. Trajimos a los jóvenes de aquellos que habíamos cazado, los criamos en nuestros asentamientos y finalmente los criamos allí. A lo largo de muchas generaciones, esto cambió tanto los cuerpos como, en última instancia, los caracteres de los animales de los que dependemos.

Ahora somos tan ingeniosos mecánicamente que podemos destruir una selva tropical, el ecosistema más rico en especies que jamás haya existido, y reemplazarlo con plantaciones de una sola especie para alimentar a las florecientes poblaciones humanas del otro lado del mundo. Ninguna especie en toda la historia de la vida ha tenido tanto éxito ni ha sido tan dominante.

Ahora estamos saqueando todos los rincones del mundo, aparentemente sin saber ni preocuparnos de las consecuencias. Cada nación lo hace dentro de sus propios territorios. Aquellos con tierras que bordean el mar pescan no solo en sus aguas marinas, sino en partes del océano tan lejos de la tierra que ninguna nación puede reclamarlas. Así que ahora estamos despojando cada parte de la tierra y el mar para alimentar a nuestro número cada vez mayor.

¿Cómo se las ha arreglado el mundo natural para sobrevivir a este implacable ataque cada vez mayor de una sola especie? La respuesta, por supuesto, es que muchos animales no han podido hacerlo. Cuando los europeos llegaron por primera vez al sur de África, encontraron inmensas manadas de antílopes y cebras. Estos ahora se han ido y vastas ciudades están en su lugar. En América del Norte, la paloma migratoria floreció una vez en bandadas tan vastos que cuando emigraron, oscurecieron los cielos de horizonte a horizonte y tardaron días en pasar. Entonces fueron cazados sin restricciones. Hoy, esa especie está extinta. Muchos otros que vivieron de formas menos dramáticas y visibles simplemente desaparecieron sin el conocimiento de la mayoría de la gente en todo el mundo y fueron llorados solo por unos pocos naturalistas.

No obstante, a pesar de estos ataques, la biodiversidad del mundo sigue siendo inmensa. Y ahí radica la fuerza que ha permitido que gran parte de su vida silvestre sobreviva hasta ahora. Los economistas comprenden la sabiduría de distribuir sus inversiones en una amplia gama de actividades. Les permite resistir desastres que pueden afectar a cualquier activo en particular. Lo mismo ocurre en el mundo natural. Si las condiciones cambian, ya sea climáticamente o como consecuencia de un nuevo desarrollo en la competencia interminable entre especies, el ecosistema en su conjunto puede mantener su vigor.

Pero considere los siguientes hechos. Hoy, nosotros mismos, junto con el ganado que criamos para la alimentación, constituimos el 96% de la masa de todos los mamíferos del planeta. Solo el 4% es todo lo demás, desde elefantes hasta tejones, desde alces hasta monos. Y el 70% de todas las aves vivas en este momento son aves de corral, en su mayoría pollos para comer. Estamos destruyendo la biodiversidad, en el Prólogo 2 de la investigación científica “La economía de la biodiversidad: de Partha Dasgupta” se menciona lo descrito. Si continuamos con este daño, ecosistemas enteros colapsarán. Eso es ahora un riesgo real.

Arreglar las cosas requerirá una acción colaborativa por parte de todas las naciones del mundo. Se necesitarán acuerdos internacionales para cambiar nuestras costumbres. Cada ecosistema tiene sus propias vulnerabilidades y requiere sus propias soluciones. Tiene que haber un entendimiento universalmente compartido de cómo funcionan estos sistemas y cómo los que han sido dañados pueden recuperarse.

Este informe completo, detallado e inmensamente importante se basa en ese entendimiento. Explica cómo hemos llegado a crear estos problemas y las acciones que debemos tomar para solucionarlos. Luego proporciona un mapa para navegar por un camino hacia la restauración de la biodiversidad de nuestro planeta. La economía es una disciplina que da forma a decisiones de suma importancia, y por eso nos importa a todos.

El informe de Dasgupta por fin sitúa la biodiversidad en su núcleo y proporciona la brújula que necesitamos con urgencia. Al hacerlo, nos muestra cómo, al unir la economía y la ecología, podemos ayudar a salvar el mundo natural en lo que puede ser en el último minuto, y al hacerlo, salvarnos a nosotros mismos».

Puedes leer el reporte completo en este link

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