La profunda escases hídrica que enfrenta la zona central de Chile y la estrategia para adaptarse a este nuevo clima

El suministro de agua potable, generar conciencia en la comunidad y la búsqueda de alternativas más sustentables son algunos de los elementos que serán fundamentales ante el preocupante estrés hídrico en el país.


Hace ya algunos años que el cambio climático dejó de ser una amenaza latente y pasó a convertirse en una cruda realidad que seguirá generando impactos negativos en nuestro planeta. De hecho, un preocupante ejemplo del deterioro del medio ambiente es la escasez hídrica que afecta a Chile, pues según información del World Resources Institute, es uno de los 18 países con mayor estrés hídrico a causa del cambio climático, alcanzando niveles extremos. Ejemplo de esto es la falta de lluvia en la región Metropolitana, pues a la fecha se registran la caída de 55 mm de agua en la zona, muy por debajo de los 120 mm de lluvia que se acumulaban históricamente y, para peor, a un abismo de distancia de los 340 mm de precipitación anual considerados ‘normales’.

A esto hay que sumarle otro fenómeno preocupante: las altas temperaturas registradas en junio, que han alcanzado máximas por sobre los 25° C, similares a los registros históricos del primaveral noviembre. Y es que la escasez hídrica de Santiago ilustra de buena manera el impacto climático. A modo de ejemplo, en 2019 sólo precipitaron 78 mm en la ciudad, por debajo de los 92 mm promedio de Riad, capital de Arabia Saudita, que está ubicada en una zona desértica del Medio Oriente.

¿Qué efectos puede provocar la falta de agua? Según el director del Centro de Investigación en Sustentabilidad de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Desarrollo, Alex Godoy, ‘las cuencas del valle central se encuentran en un proceso de sequía permanente, lo que ha conllevado a una alteración de los ciclos hídricos que hacen muy poco probable que vuelvan a ser lo que eran hace cuarenta años. Por lo tanto, y acorde con las proyecciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en materias de incremento de temperaturas, estas seguirán con las mismas tendencias de desertificación a largo plazo’. Contra la escasez hídrica Con el objetivo de mitigar la escasez hídrica del país, Aguas Andinas, una de las principales empresas de servicios sanitarios y medioambientales del país, desarrolló un ambicioso plan de inversiones para aumentar la disponibilidad del recurso hídrico y robustecer la continuidad del suministro para los santiaguinos.

‘Es enorme el desafío de continuar abasteciendo a las más de 7 millones de personas de Santiago de forma segura y constante, por lo cual hemos trabajado en un Plan para enfrentar la sequía, que cuenta con diversas medidas como buscar nuevas fuentes, mejorar los niveles de eficiencia y ejecutar nuevas obras que permitan incrementar la disponibilidad hídrica, para así disponer de un suministro más robusto de cara al nuevo escenario’, comentó Cristián Schwerter, director de Planificación, Ingeniería y Construcción de la compañía. Entre las principales acciones de Aguas Andinas, cabe señalar que en los últimos 5 años han aumentado la capacidad de extracción de agua mediante nuevos pozos, lo que hoy representa el 21% del total de agua distribuida a la población. La medida ha sido clave para combatir los descensos en los caudales de los ríos Maipo y Mapocho, los cuales han caído entre 55% y 70% en el promedio anual 2020 respecto a los registros históricos.

Asimismo, para aumentar la disponibilidad hídrica de la ciudad, se llevó a cabo una modernización y ampliación de la Planta de Agua Potable de Padre Hurtado; la ampliación de la Planta de Agua Potable subterránea de Quilicura y la modernización de la Planta Vizcachitas; nuevos estanques para las plantas de San Antonio, San Enrique y Talagante; nueva infraestructura en el Parque Bicentenario y la renovación de la alimentadora de Providencia. Schwerter también señala que debido a la urgencia del cambio climático, la empresa está implementando proyectos en modalidad fast track, ‘esto quiere decir que estamos reduciendo considerablemente los tiempos normales de ejecución de este tipo de proyectos (diseño y obra), logrando en un periodo de no más de 2 a 3 años ponerlos en operación, de modo de aumentar la disponibilidad y continuidad del servicio de agua potable’.

Para aumentar la cantidad de agua disponible, Aguas Andinas también implementó un Plan de Eficiencia Hidráulica, estrategia que incluyó innovadoras soluciones para evitar la fuga no deseada de agua, como son el rastreo satelital, métodos acústicos para detectar infiltraciones y la utilización de gas trazador para ver potenciales fugas. Y el plan rápidamente dio frutos: gracias a las nuevas tecnologías, se logró recuperar un total de 14 mil millones de litros de agua al año, entre 2015 y 2019, equivalentes al consumo anual de 295.000 personas, es decir, al consumo de la población de la ciudad de Valparaíso. Así, mediante esta estrategia, el objetivo de Aguas Andinas es recuperar 70 mil millones de litros de agua anuales a 2026.

Fuente: Diario Chañarcillo

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: