Cifras récord en energías limpias ¿Qué queda por delante?

Casi triplicando la proyección hecha para Chile el año 2016 por Al Gore, nuestro país es líder indiscutido a nivel global en energía solar. Y el avance en capacidad instalada lo confirma: De 1,4 MW en 2012, a 3.574,9 MW el año pasado[i], esta fuente no ha hecho más que crecer, impulsando al país como ejemplo mundial en desarrollo de energías renovables no convencionales.

La capacidad de energía solar en Chile, si se suman los proyectos ya aprobados o en construcción, alcanza un total de 31,3 GW durante 2021. Esta cifra supera ampliamente los 13,3 GW que había en marcha en 2016, cuando el exvicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, destacó a Chile por su impulso a las energías renovables, aun siendo un país en desarrollo[ii].

“Hasta hace pocos años se veía como algo extraordinario que un país como Chile lograra generar parte importante de su matriz eléctrica usando energía solar. Ahora da un ejemplo al mundo al impulsar con mucho dinamismo el uso de energías limpias, y al avanzar a paso acelerado hacia la descarbonización, dejando muy claro que no existe ningún pretexto para seguir sustentando el consumo energético en fuentes de altas emisiones”, indica Víctor Opazo Carvallo, CEO de Solek Chile.

Las energías renovables no convencionales aportan el 23,9% de la electricidad del país, principalmente por la generación solar, con un 11,8% de participación, según el reporte de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (Acera).

Durante este año se espera que entren en operación una serie de proyectos, en conjunto, superan los 6.000 MW[iii].

“Para lograr esa meta, las líneas de transmisión juegan un papel clave. Pero también ha sido relevante la fuerte incorporación de pequeños medios de generación distribuida, que son parques -principalmente solares- de no más de 9 MW, que por su tamaño se ajustan a las complejidades de la geografía chilena y han ayudado a diversificar la generación energética desde distintas regiones del país”, señala Opazo.

La energía solar fotovoltaica no genera gases de efecto invernadero, y solo usa la radiación solar como fuente de energía. Las instalaciones actuales tienen capacidad para alimentar el suministro domiciliario, actividades mineras e industriales, y también para la generación de hidrógeno verde.

“El crecimiento de la energía solar no solo permite un avance en la descarbonización de la matriz energética, sino que también está impulsando nuevas industrias sustentables, como la generación de hidrógeno verde y la electromovilidad”, concluye.

Fuente: El Mostrador

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