Plantas y anfibios: de las especies con mayor riesgo de extinción en Chile

Más de 70% de estos grupos está en peligro de dejar de existir, reveló investigación de estudiantes de la UdeC, guiados por académico Cristian Echeverría. Hacer esfuerzos para conservar la biodiversidad es el reto nacional y el llamado del Día Internacional de la Diversidad Biológica que se celebra hoy.

“Soy parte de la solución” es el eslogan del Día Internacional de la Diversidad Biológica 2021, que se celebra este 22 de mayo y da continuación a la campaña 2020 que tuvo de lema “Nuestras soluciones están la naturaleza”, sensibilizando de que la biodiversidad es respuesta para múltiples desafíos del desarrollo sostenible. La conmemoración es impulsada por las Naciones Unidas sobre la base de que si la diversidad biológica tiene un problema lo tiene también la humanidad.

La verdad es que pese al progreso humano, se sigue dependiendo de la naturaleza y sus funciones para obtener agua, alimentos, medicinas, energía, aire limpio, un clima regulado, un lugar y condiciones para vivir; todos son beneficios que se proveen desde la mantención de las dinámicas de las especies que habitan los ecosistemas, cada una con un rol ecológico clave. Otra verdad es que debido al progreso humano, la diversidad biológica se está perdiendo y está amenazada; está en peligro su sanidad y funciones y así la salud y bienestar de las personas en aspectos como menos disponibilidad del recurso hídrico o alimento y más riesgo de desastres naturales o zoonosis y pandemias.

Los estudios muestran que Chile no se escapa de esta realidad, caracterizado por una biodiversidad con altos niveles de endemismo, actualizada con preocupante información que ha entregado un grupo de estudiantes de Ingeniería en Conservación de Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Concepción (UdeC), a través de una investigación guiada por el doctor Cristian Echeverría, académico y director del Laboratorio de Ecología del Paisaje (LEP), codirector de la iniciativa “Foresta Nativa” e integrante del Comité Asesor Nacional de Restauración, convocado por los ministerios de Agricultura y Medio Ambiente.

Los resultados

¿Cómo está la evaluación del estado de la biodiversidad?, ¿cuántas especies amenazadas hay?, ¿cuál es su tendencia en las últimas décadas? Son cuestionamientos que Javier Carrasco, Maximiliano Rivera, Alexander Sepúlveda y Javier Pinto respondieron con su trabajo que analizó el estado de conservación en el tiempo para mamíferos, aves, reptiles, anfibios y plantas. Para ello hicieron una revisión de las evaluaciones de clasificación de especies realizadas en el marco del Reglamento para Clasificar Especies (RCE) a cargo del Ministerio de Medio Ambiente (MMA) desde 2005 a 2020, cuando fue el último proceso.

Y los resultados revelan alarmantes cifras, como que “en los anfibios, de las 62 especies evaluadas, 70,9% está amenazada”, advierte Maximiliano Rivera. En los mamíferos el 29% está en riesgo de extinción y se detectó que 23% se halla en la categoría de “Datos Insuficientes”, siendo el taxón con más especies en esa categoría, sobre lo que precisa que “en las ballenas, de las 13 que hay en el mundo, hay 9 en Chile y 5 están amenazadas, 2 tienen datos insuficientes y 2 son de preocupación menor”. Por su parte, Javier Carrasco cuenta que fueron 101 las especies de aves evaluadas y 50% está bajo la categoría de amenaza. En los reptiles, 49% de 134 especies evaluadas está bajo amenaza. Por último, 81% de las especies de las plantas con flores y coníferas nativas de Chile se encuentra en una categoría de amenaza.

Los futuros ingenieros en Conservación de Recursos Naturales también evaluaron la tendencia del riesgo de extinción de especies chilenas mediante el Índice de Lista Roja (RLI, por sigla en inglés) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, reconocido globalmente como el sistema más autorizado y objetivo para clasificar el riesgo de extinción de las especies. Fueron 6 especies de aves y 16 de plantas (con flor y coníferas) las evaluadas con el RLI, pues sólo esa cantidad ha sido evaluada dos veces por el RCE del MMA, y los jóvenes advierten que se identificó una marcada tendencia a aumentar el riesgo de extinción de las aves entre 2016 y 2020, mientras que 8% de las especies de plantas analizadas ha aumentado su riesgo de extinción en los últimos 9 años.

Clasificar el estado de conservación de especies nativas es la deuda chilena

Los resultados revelados por el trabajo de los futuros ingenieros en Conservación de Recursos Naturales UdeC son definidos como alarmantes, pues gran parte de la biodiversidad evaluada está en peligro, en distintas categorías, y la lógica hace inferir que a futuro podrían dejar de existir muchas si no se toman acciones de conservación de especies que sean adecuadas.

Sin embargo, la mayor alarma se ha causado por los vacíos de información que existen. Y es que para conservar es trascendental primero conocer, tanto todos los seres vivos que existen como su estado y vulnerabilidades, mientras que el desconocimiento trae como consecuencia no proteger ni preservar la flora y fauna nativa como corresponde, conduciendo al riesgo de perder un tesoro de riqueza que es invaluable, incomparable e irrecuperable.

Chile, reconocido por su diversa geografía y climas, tiene ecosistemas únicos que son hábitat de una gran cantidad de especies únicas, endémicas o nativas. Junto al nivel de amenaza, lamentablemente, se ha evidenciado que un reducido número está clasificada. Por ejemplo, habría 25 mil especies de fauna nativa, pero sólo 629 está evaluada, apenas el 3% del total. La conclusión trascendente es que “Chile está en deuda con la clasificación de especies”, resalta Javier Carrasco.

Un punto en el que se detiene es que los datos más hablan del proceso de clasificación que de las propias especies. Aparentemente, se comenzó con especies que se suponía estaban en algún tipo de riesgo y se han observado tendencias -de niveles de especies en amenaza- que se condicen con los procesos que se están viviendo a nivel nacional y se relacionan con la pérdida de biodiversidad como el cambio de uso de suelo, en el que ecosistemas nativos como bosques son reemplazados por plantaciones forestales o para fines agrícolas o de crecimiento urbano. Al respecto, Maximiliano Rivera destaca que lo evidente ha sido que se están recién empezando a evaluar las especies de Chile y que la clara tendencia es que en tanto se aumentan las evaluaciones también lo hacen las especies amenazadas. “Es necesario enfocar los recursos para saber en qué estado están las demás especies”, sostiene.

Reevaluar: el esfuerzo

Como se estaría más bien en un punto inicial del proceso para la mayoría de las especies, el gran porcentaje de las que se han evaluado y clasificado sólo han sido evaluadas una vez. “Por ejemplo, en el caso de las aves, de 101 especies clasificadas, sólo 6 han sido evaluadas dos veces”, asegura Javier Carrasco, quien justamente tuvo el rol de analizar la data de este grupo.

No es un dato menor ya que, además de que en conocer el estado de más especies para saber en cuáles o dónde deberían estar los focos de las acciones y políticas públicas sobre protección y conservación, la reevaluación es otra falencia. Se trata de un factor más que clave para tener interpretaciones y acciones más acertadas, asevera. Son las reevaluaciones las que permiten reconocer el real impacto de las medidas de conservación de especies, si podrían estar apareciendo nuevas amenazas y/o especies en peligro, si es necesario robustecer las estrategias.

De hecho, para calcular el Índice de Lista Roja sobre la tendencia a la extinción, que incorporaron en el trabajo, el mínimo es que se haya evaluado dos veces la especie en cuestión. Y esta valorada Lista Roja no busca tan solo dar un número, sino que entregar información que permita definir e impulsar acciones para la protección y preservación de los recursos naturales. El Índice, además, mide el progreso hacia la conservación, es decir, indica la proporción de especies que existirían en un futuro sin ningún tipo de acción de conservación. Y una sola evaluación, claramente, imposibilita mostrar cualquier tipo de evolución. Por ello, otro “esfuerzo debería estar enfocado en aumentar la reevaluación de las especies”, manifiesta Maximiliano Rivera. Y hacerlo de manera frecuente, de manera tal de tener más certezas sobre el real panorama, de las falencias y fortalezas, de los logros y retos.

Abejas y su clave rol ecológico

El Día Internacional de la Diversidad Biológica estuvo antecedido por el Día Mundial de las Abejas el 20 de mayo, también impulsado por las Naciones Unidas. Estos insectos son parte de la biodiversidad y clave para conservarla, pues son polinizadores y la polinización es crucial para que supervivan los ecosistemas y esencial para que se produzcan y reproduzcan muchas plantas y cultivos. Si los polinizadores están amenazados lo está la biodiversidad y si la biodiversidad está amenazada lo están los polinizadores. Concientizar aquello es el reto de la efeméride y de Chile.

La doctora Viviane Jerez, entomóloga y profesora asociada del Departamento de Zoología de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la UdeC cuenta que “en Chile hay más de 400 especies de abejas nativas descritas” y aclara que la masivamente utilizada para producir miel es una especie introducida, pero domesticada y difícilmente encontrada de forma silvestre.

Su hábitat son los ecosistemas nativos, su alimento y relación simbiótica es con plantas de flores nativas. “En la medida que se conserven los bosques y ecosistemas nativos se pueden conservar las abejas”, sostiene, pero lo cierto es que estos están sumamente degradados y se han perdido vastas extensiones, y más de 80% de las plantas evaluadas se halla amenazada y faltan muchas por evaluar y clasificar. Lo mismo sucede en las abejas y la académica advierte que para las que se ha hecho estado de conservación es la que poliniza el tamarugo en el norte nacional y la que se conoce popularmente como abejorro o moscardón, que está en peligro de extinción.

Es un desafío aumentar los estudios para saber el estado de las abejas chilenas, pero es claro que la base es el esfuerzo en proteger y conservar los ecosistemas nativos para preservar sus hábitats, pero también tener prácticas agrícolas más sustentables. Esto, porque además de la pérdida de hábitats, la doctora Jerez afirma que “se ha demostrado, a nivel mundial, que la aplicación de insecticidas de uso agrícola está causando daño a las poblaciones de abeja”.

Fuente: Diario Concepción

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